Un demonio aparece misteriosamente en la habitación de una posada.
Llega el huesped al que se le ha asignado esa pieza, se quita el gabán
y trata de recogerlo en un tocador pero no puede hacerlo porque cambia
de lugar. A partir de ese momento se produce una sucesión de hechos
extraños: los muebles desaparecen, las sillas se multiplican. Cuando
aparece el diablo causante de tanta calamidad comienza a perseguirlo
con una escoba, provocando tal escandalera que los propietarios de la
hospedería acuden sobresaltados y expulsan a cajas destempladas al
ruidoso cliente. El diablo se recuesta en la cama y se duerme
plácidamente. Una perlita del cine mudo de aquellos tiempos.